El arte de amar

Buenas tardes amiga,

Llevo algún tiempo con ciertas derivas personales, de esas que “te obligan” a tomar contacto con tu yo más profundo. Y hoy he llegado a la comprensión de que, en una de estas situaciones, creía que estaba amando, cuando en realidad, lo que estaba haciendo era exigir (te pase lo que te pase, yo quiero lo que yo quiero), ¿te ha ocurrido alguna vez algo similar?

Me parece curiosa la delgada línea que lo separa todo, lo difusos que son los límites y lo fácil que es perder la perspectiva, especialmente de una misma, de lo que es amor, compasión y cuidado.

Crees que te importa alguien, y en realidad, no ves más allá de ti misma, de tus carencias, de tus necesidades… al menos a mi, me pasa. Me resulta fácil perder el hilo de lo que es el amor propio genuino, que es el único lugar desde donde se puede amar a otro de verdad.

En una de estas, me creo “evolucionadas” (jajaja me encanta esta palabra, cada vez me troncho más cuando la oigo) y de repente, ¡zasca! voy y me doy de bruces con mi ego, que se había ido por libre a pasear… y en una de estas me la lía parda… y arrasa con todo: le veo actuando, haciendo y diciendo atrocidades que no sé de dónde salen. Le miro ojiplática y me dice tan fresco “ey! “, como si no pasara nada, y yo, sin saber bien que hacer, me quedo ahí pasmada…

Y es que sí “me gusta mucho fulanito o menganita… me gusta taaaanto, peeero… lo único… es que si fuera un poco menos… o un poco más.. o no hiciera.. sólo tiene que cambiar ésto y ya… bueno, y aquello”, y así, vamos primero arrancándole una uña al ser amado, luego un dedo, quizás una oreja o le sacamos un ojo… le amputamos una pierna… y al final, pues mira, lo descuartizamos después de arrancarle la piel a tiras. Y con ese despojito que nos queda, concluimos que no, que en realidad no nos gustaba tanto y a otra cosa mariposa, nos vamos a hacer el papel de Dexter en otra relación, con otro ser, con otro cuerpo. Pero siempre, siempre, más de lo mismo….

Hasta que algo te hace clic. -O te llega un tsunami interno que te arrasa por completo-, porque ya sabemos eso de que “Lo que no se aprende por discernimiento, se aprende por sufrimiento” y “las personas son el único animal que tropiezan dos veces con la misma piedra” (quien dice dos, dice dos mil). Y ya, pues te hartas, te arremangas y te decides a picar la leña de una puñetera vez y ver que pasa dentro de tí.

Es curioso de que manera los caminos de introspección nos llevan a comprensiones profundas de nosotras mismas y del mundo. Somos una especie seres poliédricos que la mayor parte del tiempo operan como egos con patas. Afortunadamente también somos algo más. Pero para llegar, hay que cruzar el desierto, la noche oscura del alma…

Es sencillo: para ir a otros lugares, hay que transitar los caminos. Y esto nos resulta fácil, cuando los caminos nos parecen atractivos, divertidos o gratificantes. En cambio, nos resistimos cuando esos caminos parecen aburridos, dolorosos, o demasiado largos…, y tratamos de evitarlos, damos rodeos, nos ponemos mil excusas… ¿y qué conseguimos? ¡bingo! Pues únicamente dar más vueltas manteniéndonos en una permanente agonía o, con suerte, llegar al lugar más tarde y más heridas, como Caperucita, que se enredó con el lobo “por querer ir por el camino corto”…

Pues eso, ¿sencillo verdad?: Hay que transitar el camino, hay que viajar al centro de una misma y encontrarse de bruces con todos los fantasmas. Y para hacerlo, se necesita Fe y Confianza, para que en los peores momentos de la dura travesía no abandones.. Para poder caminar con valentía y coraje porque sabes que al otro lado, te espera algo mejor.

Como dice Erich Fromm en “el arte de Amar“: <<Tener fe requiere coraje, la capacidad de correr un riesgo, la disposición a aceptar incluso el dolor y la desilusión. Quien insiste en la seguridad y la tranquilidad como condiciones primarias de vida no puede tener fe; quien se encierra en un sistema de defensa, donde la distancia y la posesión constituyen los medios que dan seguridad, se convierte en un prisionero. Ser amado y amar requiere coraje, la valentía de atribuir a ciertos valores fundamental importancia, y de dar el salto y apostar todo a esos valores>>.

Porque si el amor es un arte, cualquier arte se aprende practicando. Así que amiga: ¡sé valiente, practica! Ama, ama mucho y muy bueno, ¡ámate!, ¡ama a tus hijos!, ¡ama a tu madre!, ¡ama a tu novio! o a la novia del vecino, yo que sé, pero ama.. corre el riesgo, vive mil y una noches reversibles y equivocate todas las veces que haga falta, sé compasiva, date permiso… porque errar es humano y a amar mejor, se aprende amando.

¡Buen fin de semana!

 

By | 2020-01-31T16:49:03+00:00 Enero 31st, 2020|La magia de lo cotidiano|0 Comments

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